“James Webb”: el telescopio espacial más grande, más completo y más lejano construido por el hombre

Después de 25 años de investigación, diseño y construcción fue lanzado -el 25 de diciembre pasado desde el Centro Espacial Kouru, en la Guyana Francesa- el Telescopio Espacial James Webb de la NASA, el más grande, el más complejo y el más lejano construido hasta ahora.

Debido a que posee sofisticados instrumentos que captan la luz infrarroja, será capaz de ver directamente a través de las gigantescas nubes de polvo que bloquean la vista de la mayoría de los telescopios en operación, permitiendo escudriñar el espacio hasta unos 13.800 millones de años en el pasado.

Webb será 100 veces más poderoso que el telescopio espacial Hubble. Una vez que despliegue sus espejos de 6,5 metros de ancho, Webb podrá detectar o buscar vapor de agua en las atmósferas de exoplanetas que orbitan estrellas lejanas dentro de la Vía Láctea u otras galaxias.

Es tan potente que podría ver el vuelo de una abeja a unos 380 mil kilómetros de distancia, algo así como la distancia que separa la Tierra de nuestro satélite natural.

Espejo gigantesco en el espacio

Posee un espejo primario de 6,5 metros de ancho formado por 18 espejos hexagonales más pequeños. Están hechos de berilio -que es muy fuerte y ligero- y recubierto de oro, de tal manera que pueda reflejar la luz infrarroja de los confines del universo.

Cuenta con un parasol que lo protegerá de la luz directa porque necesita funcionar a temperaturas muy bajas, alrededor de 220 grados celsius bajo cero, temperatura necesaria para que funcionen correctamente sus instrumentos. El parasol consta de cinco capas, con forma de cometa y construido para desplegarse al tamaño de una cancha de tenis.

A un costo de 10 mil millones de dólares, es el resultado del esfuerzo conjunto entre las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense que busca captar la luz de las primeras galaxias del Universo primigenio y explorar nuestro propio Sistema Solar, así como también los exoplanetas que orbitan alrededor de otras estrellas.

Disponible las 24 horas del día

Webb permitirá que las operaciones científicas se realicen las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. Siempre estará en la misma posición relativa a la Tierra, a aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de distancia, por lo que se tendrá una comunicación permanente con el telescopio utilizando antenas terrestres de espacio profundo localizadas en Australia, España y California, Estados Unidos.

Aunque se le llama “telescopio”, el James Webb es en realidad un observatorio espacial que lleva cuatro instrumentos científicos con tecnología de punta con detectores infrarrojos altamente sensibles de una resolución sin precedentes y cuya principal misión será estudiar la luz infrarroja de objetos celestes con mucha más claridad que nunca antes.

Sus instrumentos proporcionarán a los científicos y a la humanidad conocimientos que ampliarán el horizonte y la visión del universo y de la vida.

Lleva el nombre del segundo administrador de la NASA y es el sucesor de telescopios espaciales icónicos como el Chandra, Hubble y el Spitzer, y se prevé que complemente y profundice los hallazgos científicos realizados por éstos y otras misiones.

“El Telescopio James Webb representa la ambición que mantiene la NASA y nuestros socios por impulsarnos hacia el futuro”, dijo el administrador de la agencia espacial estadounidense, Bill Nelson.

“La promesa del Webb no es lo que sabemos que descubriremos; es lo que aún no entendemos o aún no podemos concebir sobre nuestro Universo. ¡Estoy ansioso por ver qué descubre!”, agregó Nelson.

Despliegue exitoso

El cohete Ariane 5 tuvo un desempeño acorde a lo esperado y se separó del observatorio 27 minutos después del despegue el 25 de diciembre de 2021

Se separó de sus etapas propulsoras a una altura aproximada de 1.400 kilómetros y media hora tras su lanzamiento desplegó sus paneles solares.

Posteriormente, los ingenieros de vuelo y controladores de tierra realizaron las primeras correcciones a las 12 horas y 30 minutos tras el lanzamiento para dejar al instrumento en su trayectoria óptima hacia su órbita de destino a cerca de un millón y medio de kilómetros de distancia de la Tierra, un poco más de tres veces más lejos que la Luna.

“Quiero felicitar al equipo por este logro increíble. El lanzamiento de Webb marca un momento significativo no sólo para la NASA, sino que también para miles de personas en todo el mundo que dedicaron su tiempo y talento a esta misión a través de los años”, declaró Thomas Zurbuchen, administrador asociado del Directorio de la Misión Científica en el cuartel de la NASA en Washington, en referencia a los más de 25 años de desarrollo y al presupuesto de casi 10.000 millones de dólares para desarrollar el telescopio.

“La promesa científica de Webb ahora está más cerca que nunca. Estamos al borde de tiempos verdaderamente emocionantes de descubrimiento, de cosas que no hemos visto nunca antes ni imaginado”, agregó Zurbuchen.

El mayor y más complejo observatorio espacial científico comenzará su operación, según lo programado, en unos seis meses más, es decir en junio de 2022. Al término de ese período, el James Webb comenzará a enviar sus primeras imágenes.

Los científicos a cargo prevén que la revolucionaria tecnología del telescopio permitirá explorar cada fase de la historia cósmica desde nuestro propio Sistema Solar a las galaxias observables más distantes en el Universo primigenio, que revele hallazgos inesperados y que ayude a la Humanidad a entender el origen del Universo y nuestro lugar en él.

Fuente: NASA

El despegue del cohete Ariane 5 desde el Centro Espacial Kouru, en la Guyana Francesa, que transportó a órbita al telescopio espacial James Webb. (Fuente: NASA/Chris Gunn)
Concepción artística de cómo lucirá el telescopio James Webb tras su despliegue en el espacio.

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